Nintendo Switch y la (no) importancia de los gráficos


¡¿Qué pasa locos y locas?! Bienvenidos y bienvenidas una vez más al blog más random de la calle en donde vivís.

Antes de empezar el blog, os advierto amablemente: ESTE POST ES UNA OPINIÓN COMPLETAMENTE SUBJETIVA, ES POSIBLE QUE COMPARTAMOS O NO OPINIONES. POR FAVOR, SED RESPETUOSOS AL OPINAR, GRACIAS.

¿Y a que viene todo esto?, quizá os preguntáis. Bueno, tal como dice en el título, voy a hablar de la nueva consola de sobremesa de Nintendo. Esto no tiene relación directa con los posts anteriores, más enfocados en el cine, aunque quizá el tema en cuestión que voy a tratar sí que podríamos de alguna manera relacionarlo con la línea general del blog. Como recalco siempre en todos los artículos, voy a generalizar bastante, son temas con muchos detalles, muy profundos y que estaría gustoso de poder tratar con una cerveza en la mano. Aquí de momento, nos quedamos a pocos centímetros de la superficie. Bueno, al grano:

 

¿Qué es Nintendo Switch?

Como bien he dicho, es la nueva consola de sobremesa de Nintendo. Presentada allá por la primavera de 2015 como proyecto “NX” por Satoru Iwata (que en paz descanse), ex-CEO de la compañía de Kioto. Fue rebautizada con el sobrenombre de “Switch” un año más tarde, en abril de 2016, aunque su modelo físico no se presentó hasta meses después. La consola ha sido ideada como un concepto revolucionario en el género, como en su día lo fue Wii o intentó serlo WiiU. Siendo francos, el aparato en cuestión es una especie de cóctel cuyos ingredientes son las muchas bondades de Wii (sobre todo las referentes al control) y alguna que otra de WiiU (el formato tablet, por ejemplo… pero bien hecho), todo ello por supuesto, mejorado con tecnologías actuales. No voy a entrar a valorar otros temas como si el precio de salida es bueno o no, o si el diseño de la consola es más o menos bonito, eso que cada uno diga. Para no alargarme más, os dejo con el vídeo lanzado de presentación lanzado en Octubre y ya nos metemos con lo importante del artículo, es decir, el dichoso tema de los gráficos.

 

 

La “verdadera” importancia de los gráficos en un videojuego

Que a estas alturas, diez años después del lanzamiento de Wii, todavía haya gente que no entienda que el camino que eligió seguir Nintendo fue bastante distinto al de sus otras dos competidoras, dice mucho acerca de lo que todavía queda por evolucionar en un campo como el de los videojuegos. Mientras Microsoft y Sony, con sus Xboxs y Playstations luchaban por ver quien la tenía más grande y más gorda, Nintendo decidió apostar por otra clase de máquina, ni mejor, ni peor que las otras, simplemente, distinta. Ese concepto le permitió abrirse a un público muchísimo más amplio y con ello, consiguió vender consolas como churros. Los juegos de Nintendo se centraron sobre todo en la jugabilidad y aprovechamiento de sus periféricos. Por suerte o por desgracia, la única que atinó con el experimento fue la propia Nintendo, junto con alguna honrosa excepción de otra compañía. Con WiiU pasó algo similar, aunque la cota de éxito de la consola fue muy inferior a su antecesora, por motivos completamente obvios. Nintendo casi muere de éxito con esta máquina y así como con Wii supo marcar un rumbo claro, con WiiU se tambaleó por una serie de malas decisiones que lastraron su rendimiento, jugable y económico. Y aun así cuenta con un puñado de grandes juegos. Parece ser que con Switch han aprendido de los errores, y digo parece porque la consola todavía no está en mercado y hará falta tenerla en la mano para poder valorar fielmente.

No obstante, de todas las cosas que tienen en común las últimas tres consolas de la Gran N, hay una que llama especialmente la atención, y que para bien y para mal, ha sido (y va a ser) un punto a tener en cuenta tanto para los desarrolladores, como para los compradores potenciales: los gráficos. En la era del 4K, de los 60fps, de los gráficos hiperrealistas, llega Nintendo y por tercera vez consecutiva te saca una consola que no está, ni pretende estar, a la última en cuanto al tema que nos atañe. Para que os hagáis una idea, el hardware que monta la maquina es de la familia Tegra de NVidia. Chips pensados específicamente para el mercado de móviles y tablets, reforzando en este caso la idea de Switch como un híbrido entre sobremesa y portátil.

Cuando digo que todavía hay gente que no entiende el camino de Nintendo y lo relaciono con lo que nos queda por evolucionar hasta entenderlo, me refiero en parte a que los videojuegos no son solamente gráficos buenos. Al hilo de mis anteriores posts, un videojuego es una obra audiovisual, y como tal, el buen resultado de la misma depende de muchísimos factores. Y sí, el apartado gráfico es un añadido, pero no es lo más importante. A nivel técnico, lo importante en un videojuego es la estética global. Desde luego no voy a poner en entredicho la calidad visual de juegos como The Witcher 3 o Final Fantasy XV, pero cuantas veces nos hemos encontrado con un juego con un apartado gráfico bueno y/o original, y que no va a pasar a la historia por ser el mejor juego de su generación precisamente, y si no preguntadle a Sean Murray y su No Man’s Sky (tenía que meterlo por algún lado ¿vale?).

 

Llevo toda mi vida jugando a videojuegos y ahora mismo no sabría decir muy bien en qué momento se perdió la capacidad de juzgar objetivamente un producto. Quizá fue cuando las grandes desarrolladoras vieron el mercado potencial que tenían delante y decidieron apostar más por la cantidad, que por la calidad. Todos los años tenemos nuevos Call of Duty, nuevos FIFA y nuevas continuaciones de juegos aleatorios, que lo único que quieren es sacarnos los cuartos como cada año. Que sí, que casi hasta podemos oler el césped o poco más y nos salpica la sangre a la cara, pero siempre es más de lo mismo, quizá con alguna pequeña variante. Afortunadamente para los jugadores y su salud mental, siempre hay empresas o equipos de trabajo que procuran hacer algo distinto, aunque sea usando elementos ya conocidos. Y para mí una de ellas, como no, es Nintendo. Y es que si hay algo que hace bien, es aprovechar sus franquicias ofreciendo cosas nuevas. Desde los primeros Mario Bros hasta los Super Mario Galaxy, todos han tenido algo distinto. También tenemos los Zeldas, y nos podemos encontrar con que a día de hoy, Zelda: Ocarina of Time sigue siendo catalogado por muchos uno de los mejores juegos de la historia (siendo un juego de Nintendo64). Pero si avanzamos en el tiempo, podremos observar también como Zelda: Twilight Princess o Skyward Sword, nacidos en plena guerra por los mejores gráficos, son mejores que muchos juegos hiperrealistas de su generación, y posiblemente envejezcan mucho mejor que otros juegos superiores en esta materia.

Volviendo al presente, el día de la presentación de Switch, Nintendo aprovechó también para anunciar el lanzamiento junto a la consola del nuevo Zelda: Breath of the Wild y un poco más adelante, Super Mario Odyssey. Os dejo unas imágenes justo debajo en las que podréis observar que ni mucho menos tienen unos “graficazos” exageradamente realistas… ¿Y qué? Visualmente son espectaculares, al igual que lo es Xenoblade Chronicles 2, con cuyo trailer me quedé ojiplático.

De izquierda a derecha: Zelda: Breath of the Wild, Super Mario Odyssey y Xenoblade Chronicles 2.

De izquierda a derecha: Zelda: Breath of the Wild, Super Mario Odyssey y Xenoblade Chronicles 2.

 

La manía de juzgar un libro por su portada

Si habéis llegado hasta aquí y sois jugadores de videojuegos (o “gamers”, que se ve que es más cool), lo más probable es que más de uno esté echando bilis por la boca y llamándome “nintendero de mierda” o cosas similares. Ok, sí lo soy, no lo voy a discutir, aunque digamos simplemente que me gusta disfrutar de los videojuegos en general, vengan de la plataforma que vengan incluido PC, que no lo he nombrado todavía pero está ahí, al igual que me gusta disfrutar del cine y la música. Y como quiero dar ejemplo de lo que digo, os voy a poner el caso más reciente de un gran juego que no tiene gráficos de última generación: “The Last Guardian”. Juego de PS4 diseñado originalmente para PS3. Algo que se nota, pues al dar el salto de plataforma mejoraron el apartado gráfico, pero se ve que no tiene nada que ver con lo visto esta generación. Podría deciros también decenas de juegos indie, que priman la jugabilidad y la estética global (con diseños artísticos de muy alto nivel) por encima de un apartado gráfico exageradamente alto.

En resumidas cuentas, un juego es mucho más que sus gráficos. Para mí un videojuego, al igual que un buen film, es por el que sonrío al recordarlo años después de haberlo jugado o visto por primera vez. Y de esos actualmente hay muy pocos. Con esto no quiero decir que tengáis que ir a la tienda a reservar ya una Nintendo Switch, cada uno que haga lo que quiera. Simplemente que os quitéis esos prejuicios tan gratuitos que se han ido instaurando por ahí los últimos años. Como jugadores, me vale que no os queráis comprar una consola por su precio o por su catálogo, no por algo tan secundario como es la capacidad gráfica, y más sin haber probado nada de la misma.

Por supuesto, como siempre digo, la verdad absoluta no existe, y estaré encantado de leer vuestra opiniones. Sea por aquí, por Facebook o por Twitter. Agradeceré también que compartáis por vuestras redes sociales el post.

Nos vemos en el siguiente artículo.

¡Saludos locos!

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *