F*CK 2016!


¡Y SE ACABÓ EL 2016! A tomar viento un año que ha sido realmente raro. Antes de nada debo pedir disculpas porque no he seguido la rutina que dije que me impondría, pero por una vez no es por pereza ni nada por el estilo. Como comprenderéis estamos en malas fechas y entre trabajo, celebraciones y demás cosas, me ha faltado tiempo para dar “el último toque” a los post que tenían que llegar estas semanas. Y hablo en plural porque tengo varios ya preparados en la recámara, los cuales iré sacando conforme las fechas se vayan normalizando, y pueda volver a la rutina semanal.

Y me gustaría comenzar el año con las cada vez más típicas reflexiones sobre lo acontecido a nivel personal en los últimos 365 días, con el único fin de que os puedan ayudar a vosotros de alguna forma tanto como me han ayudado a mí.

2016 como he dicho al comenzar, ha sido un año raro en el que he buscado la estabilidad en muchos sentidos y en el que me he dado cuenta que, paradójicamente, lo más estable ha sido la inestabilidad. Prácticamente a todos los niveles, desde el nivel sentimental hasta el laboral. Supongo que como sabréis, y si no os lo digo ya, soy diseñador gráfico y editor de vídeo y efectos visuales. Pues bien, digamos que ejercer como tal de forma más o menos continuada, no lo he podido hacer hasta finales de este año recién concluido, y aun así, como muchos en mi situación, dependo de un segundo trabajo, el cual, como habréis podido adivinar en anteriores posts, es en el sector del comercio, vendiendo televisiones para una reconocida marca. También hay que decir que podría haberlo hecho mucho más fácil, podría haber sido freelance desde el principio y haberme buscado las habichuelas, que para eso tengo habilidades y recursos. Pero no amigos míos, ya lo hice, y me di cuenta que en este país no merece la pena, eso no era vida. Muchas veces he escuchado eso de “los freelance no sabéis lo que es la presión de trabajo” o “vivís muy bien, sois muy caros, tendrías que cobrar menos”… casi la totalidad de gente que dice eso no tiene ni la más remota idea de lo que es dedicarse a las artes gráficas y la edición de vídeo en este país (y por supuesto, no tienen ni la más mínima empatía). Pero no he venido aquí a quejarme, ni os voy a contar por qué deje de ser diseñador gráfico autónomo, dejémoslo en que como buen maño, soy muy cabezón, y buscaba, costase lo que costase, poderme dedicar a lo que quiero con unos condiciones de vida lógicas (explotado sí, pero teniendo un sueldo fijo a final de mes).

Y bueno, el caso es que hasta bien entrado el 2016 no encontré algo parecido a lo que os hablo (porque sí, El Dorado existe, pero nadie dijo que fuera fácil encontrarlo). Soy de esa clase de gente que creen que las cosas pasan por algo, y que las personas entran y salen de nuestras vidas por alguna razón, generalmente, para darnos lecciones. Pues bien este año ha sido el año en el que me he cruzado con varias personas que me han hecho reflexionar bastante. A una de ellas ya la conocía, de hecho ha realizado el único artículo colaborativo de este blog. Cuando mi confianza como diseñador estaba casi por los suelos, ella me acogió y me dio la posibilidad de trabajar más activamente en su empresa, siempre y cuando cumpliese con las exigencias, y aquí sigo afortunadamente. A esto hay que añadirle también que me crucé con un señor que añadió también una buena dosis de confianza en mi trabajo, y me dijo directamente: “Edu, sigue así, vas por el buen camino”. Poca gente… muy poca gente, fuera del círculo cercano, y más con cargos de jefes, te dicen eso hoy en día. Y todo esto viene dado por hacer bien lo que te gusta y ponerle el mismo empeño a todos los proyectos. De no ser así, estas dos personas (a las cuales les estaré eternamente agradecido) nunca me hubiesen vuelto a llamar. Por eso os digo, como primera lección, cual espartanos/as: NUNCA OS DEIS POR VENCIDOS/AS, más tarde o más temprano todo esfuerzo tiene su recompensa.

 

Pero así como hay personas que aparecen en nuestra vida, también las hay que se van, de forma parcial o total, o simplemente dejan de desempeñar el rol de importancia que tenían hasta ahora. De nuevo, en mi caso hay dos que destacan por encima de todo, y de nuevo, les debo de estar eternamente agradecido por todo lo que me han enseñado. Desgraciadamente las lecciones no son siempre bonitas y a veces hace falta que nos den algún palo gordo que otro, para darnos cuenta de qué cojones estamos haciendo con nuestra vida. En mi caso reconozco que me había acomodado, me había instalado en una zona de comfort, con los riesgos que eso conlleva. Ha tenido que pasar casi todo 2016 y llegar al último cuarto para darme cuenta de que había estado haciendo cosas mal, y que esas mismas cosas habían encadenado una serie de fracasos. Ahora es tarde para corregir los errores, pero yo no soy de corregir, si no de aprender de ellos. Aun así, las perspectivas han mejorado también bastante en el último tercio, por tanto, y como segundo consejo os digo, TOMAD TODO AQUELLO QUE OS VENGA COMO UN APRENDIZAJE.

 

Imagen ñoña que me gustó porque representa en buena medida lo que ocurre cuando sales de la "zona de confort".

Imagen ñoña que me gustó porque representa en buena medida lo que ocurre cuando sales de la “zona de confort”.

 

Por último, no sólo hay personas que llegan y personas que se van, también están las que llevan ahí mucho tiempo, y no se van ni en el peor de los momentos. A esas personas este año les debo mucho por todo lo que me han apoyado, y de nuevo también les tengo que dar las gracias. Soy bastante selectivo a la hora de dejar entrar a alguien a mi vida y eso me ha permitido saber que quien entra, rara vez se va, porque es alguien que merece la pena. Y por ello el último consejo es el de ESCOGED BIEN A VUESTROS AMIGOS, SON LO MÁS IMPORTANTE QUE TENDRÉIS EN VUESTRA VIDA JUNTO CON LA FAMILIA.

Así pues 2016, y me atrevo a generalizar, ha sido un año que seguro nos habrá dejado numerosas lecciones, y en el que habremos cometido numerosos aciertos y errores. 2017 auguro que en mi caso va a ser un año movidito en muchos sentidos, y seguro que de todos se podrán extraer cosas positivas. Estoy preparado para ello y con ganas para destrozar todo lo que se me ponga por delante. Y os animo a que vosotros hagáis lo mismo, sólo así conseguiremos mejorar nuestra vida.

Antes de despedirme, agradeceros a vosotros lectores, que sois muy poquitos por ahora, la fidelidad y el cariño que me dais a la web siguiéndola, este año va a sufrir bastantes cambios, comenzando por mantener la “rutina” de uno o dos posts semanales, y siguiendo por cambios a nivel estético y de código. Espero que mi reflexión os haya servido para haceros pensar también, y espero acabar 2017 con otra reflexión de estas diciendo que me alegra que seamos muchos más, porque eso significará que las cosas están bien hechas y que disfrutáis de la lectura tanto como yo de la escritura.

Gracias a todos y…

¡¡¡FELIZ Y LOCO 2017!!!

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